La pediatra Judith Ho es experta en tratar ‘picky eaters’ o niños quisquillosos para comer. Fuente: EL TIEMPO
La alimentación selectiva en niños es un riesgo para el crecimiento y desarrollo de los menores. Dependiendo de la edad, los niños se encuentran en distintas etapas de crecimiento, por lo que el alimentarse de manera variada y balanceada es fundamental para su adecuado desarrollo.
Sin embargo, suele ser frecuente que a partir de los dos años los niños se vuelvan quisquillosos con la alimentación. Según explica la pediatra y experta en nutrición infantil Judith Ho, quien es miembro de la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, y además se ha especializado en tratar la nutrición selectiva (conocida en inglés como ‘picky eaters’) el 50 por ciento de las consultas que recibe en su consultorio tienen que ver con este tema.
Ho hace parte del grupo de médicos pediatras y especialistas que esta semana participan en la cumbre Nutrition & Growth, realizada en Atenas (Grecia), donde se discuten y presentan los mayores avances médicos en términos de nutrición y crecimiento en menores y donde tiene lugar esta entrevista.

Hasta el 50 por ciento de las consultas en pediatría son porque el niño no quiere comer. Y vemos niños, por ejemplo, muy pequeñitos, que están empezando la alimentación complementaria y los papás vienen a la consulta porque ‘el niño no quiere comer’ y también adolescentes que han permanecido durante toda la infancia siendo quisquillosos para comer.
Entonces, existen muchos abordajes. Lo primero, es entender de qué tipo de dificultad en la alimentación se trata, pues existen varios tipos de dificultad en la alimentación. O sea, poder identificar: este niño es un niño selectivo para comer, o este es un niño que tiene poco apetito para comer, o este es un niño que tiene un miedo al comer. Entonces, lo primero es identificar el tipo de dificultad en la alimentación y luego identificar también la severidad.

Tenemos niños que pueden ser quisquillosos o ‘picky eater’ en una severidad leve. Pero también podemos tener niños que tienen una selectividad severa, que consumen menos de cinco alimentos al día. Y esto definitivamente genera distintos impactos a nivel nutricional, a nivel del desarrollo infantil y a nivel del crecimiento, durante toda la etapa pediátrica.
Entonces, la intervención va primero de la mano de qué tipo de dificultad en la alimentación tenemos para poder buscar distintas estrategias desde el punto de vista de la parte nutricional, identificando qué tipos de alimentos se consumen y qué tipo de alimentos están deficientes, para nosotros poder ver cómo podemos complementar esa alimentación.
Por ejemplo, una de las causas más frecuentes de dificultad en la alimentación es: ‘Doctora, el niño no come ninguna proteína’. Pero cuando evaluamos en el cuestionario de alimentación, tenemos un niño que tal vez no come carne de res ni pollo, pero come huevo o come frijoles. Siempre en la evaluación es importante identificar y poder ver entonces cómo balanceamos la alimentación, cómo podemos muchas veces también presentar los alimentos.







